Estoy enfermo, no puedo ir
A veces ponemos excusas tales como que estamos enfermos o indispuestos (véase que quieres dormir, por ejemplo) para evitar tener que acudir a una cita en la que nos vamos a sentir incómodos o no nos interesa para nada. Obviamente, como es una excusa tan típica, muchos, y con razón, creen que es eso, una excusa.
Pero hay veces, en la que es una razón de tanto peso y que pese a ser ninguneada, algunos se empeñan en mantenerla hasta la tumba:

“Te dije que estaba enfermo“
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